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Panamá #2 | Cultura, tradición y colores

  • 12 Diciembre, 2016
  • By Mary Salas
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Panamá #2 | Cultura, tradición y colores

Me levanté muy temprano, ordené mi mochila y salí rumbo a Chitré. Dejamos atrás Ciudad de Panamá.

El viaje fue largo pero no lo sentí, la conversación con Gilberto se tornó muy amena y junto a Ricardo, el conductor de la minivan, empezamos a dejar atrás el tráfico de la ciudad, más conocido por los panameños como los odiados “tranques”, palabra que me acompañó a lo largo de mi visita en Panamá y que cada vez que la oía me hacía mucha gracia.

* Primera parada: Chitré

Recorrimos la carretera Panamericana y empezamos a entrar a la provincia de Herrera, al noreste de la península de Azuero, hasta llegar a Chitré, también conocida como “la ciudad que crece sola”.

Toda esta península está llena de cultura, tradiciones y colores, me indicó Gilberto antes de bajar de la minivan. Al salir nos esperaba Mirleydi , dueña de una empresa de turismo llamada Q-Tarras tours.

-¡Empecemos con el recorrido! – dijo con alegría Mirleydi después de conocernos brevemente – esta es la región del desfile de las Mil Polleras, del Carnaval de las Tablas, del Corpus Cristi festejado con las caretas de diablicos. Aquí se come el famoso Pan de la Arena, aquí se respira tradición – dijo, mientras yo acomodaba mi cámara, revisaba la batería y mis lentes para estar lista y disparar sin parar.

Llegamos al taller donde se realizan las máscaras de los famosos diablicos que son utilizados en varios eventos importantes en Panamá, entre los que destaca el Corpus Cristi. Arcilla, trozos de papel periódico, pintura, engrudo pero sobre todo creatividad era lo que había en este lugar. José González nos dio la bienvenida. Este maestro artesano trabaja desde hace 20 años confeccionando máscaras y pequeñas esculturas todas inspiradas en los diablicos.

La frentera de su casa es utilizada para el taller. Toda su familia trabaja en esto pero el que crea las máscaras en arcilla es José, mientras que otros se encargan del engrudo y el papel periódico. Una vez terminado el trabajo del modelado, el sol hace lo suyo para secar la máscara y finalmente todo termina en la zona de la pintura donde los colores vibrantes predominan.

Me acerqué tímidamente a José González y lo interrumpí con una pregunta: ¿Cuál es el trabajo que más te lleno de orgullo? José dejó de posar sus manos sobre la arcilla y levantó la mirada, sin demorar mucho, la respuesta llegó: – Cuando entregaron mis máscaras a varios presidentes que vinieron a Panamá por un evento. –

Este artista es uno de los más buscados del país y sus manos su mejor arma.

*Segunda parada: La Arena y Pedasí

Cada localidad tiene un santo diferente y este motivo es perfecto para celebrar o encomendarse a ellos para sus negocios. A 6 minutos de Chitré, llegamos a La Arena. El punto principal de visita fue la Panadería San Pablo (el nombre del santo del lugar), donde pude entrar a la zona de producción.

Los hornos centenarios y de gran tamaño estaban encendidos empezando a sacar los primeros panes de la tarde. El secreto en su éxito es que todo sigue siendo artesanal, el dueño había apostado por la calidez de las manos de sus maestros panaderos para sacar el producto de calidad que tantos buscan al venir a comprar aquí.

Partimos rumbo a la provincia de Los Santos que colinda con la provincia Herrera y la ciudad de Chitré, y así, llegamos a Pedasí. Este colorido pueblito que es imposible que pase desapercibido, es como si caminaras en medio de un arcoíris y que caminas en medio de un cuento.

Las casas están pintadas de colores vivos y llamativos que no dejaban de sorprenderme!

*Tercera parada: Playa Venao

Nuestro paso por La Herrera y Los Santos coincidió con el cumpleaños de Gilberto. Si yo hubiese tenido un cumpleaños como el que él pasó, siento que hubiese sido mi mejor manera de empezar el año.

El paisaje de La Playa Venao es una mezcla perfecta entre el mar azul, arena dorada, montañas y selvas tropicales. Me alejé un momento del bar que tenía la mejor vista que había podido ver, mientras dejaba atrás la sombra me fui en búsqueda de vitamina D, a tomar fotos y a meter los pies en el mar.

Aún tenía la idea equivocada que estaba con el Océano Pacífico hacia el sur y por eso el agua iba a ser fría como en Perú, pero vaya sorpresa que me di cuando mis pies rozaron la primera ola. El agua estaba tibia llegando a caliente. No pude contener la emoción y me zambullí sin pensarlo dos veces, si hay un lugar en donde soy completamente feliz, es el mar.

Este año no podía más que agradecer a la vida que me había dado la oportunidad de sumergirme en el Océano Indico cuando estuve en Asia, en el Mediterráneo, el Océano Pacífico al lado sur cuando estuve en Iquique, en el Mar Muerto en Israel y ahora en esta maravilla! Estaba bendecida y era sin duda el año más ajetreado que había tenido pero el más feliz de todos hasta ahora.

Cuando volví a encontrarme con Gilberto y Ricardo, había ahora una pareja de dos españoles muy majos con los que fue muy fácil entablar una conversación. Ruth y Ángel, dos madrileños que habían quedado perdidamente enamorados de Panamá y que habían apostado por una vida sencilla pero llena de alegrías, donde el día a día empezaba y terminaba con el mar frente a su casa.

Disfrutamos de un almuerzo en Panga, un restaurante encantador frente al mar y uno de los mejores en los que he estado. Los platos eran un desfile de sabores únicos que se fundían con el sonido de las olas del mar y la cálida brisa. La maravilla aquí era que cada plato estaba hecho con productos orgánicos producidos por ellos mismos o por los pobladores vecinos. Muchos de los platos tenían productos de su huerto, estaban sazonados con la sal sacada del mismo mar, hechos con los pescados del día y todo maridado con cervezas artesanales de Panamá.

La tarde llegó sin darnos cuenta, entre la conversación amena y las risas de ese día inolvidable, un año más para Gilberto.

*Cuarta parada: La pintada

Viajar por tierra en Panamá lleva tiempo. Pero se pueden hacer viajes con paradas estratégicas para seguir conociendo más del país. Esta vez paramos en La Pintada, ubicada en la provincia de Coclé, cuando estábamos de regreso a la Ciudad de Panamá, para conocer una joya de la cultura panameña: El sombrero pintao, el verdadero sombrero de Panamá.

Cuando entré a la tienda y taller de Reynaldo Quiroz, uno de los artesanos más reconocidos en la confección de este sombrero que se elabora totalmente a mano con fibras naturales y teñidas, quedé impresionada.

Reynaldo empezó a explicarme que estos famosos sombreros son utilizados por hombres y mujeres desde una gala especial hasta en el día a día. La forma de llevar el sombrero pintao tiene un significado según la región y el sentir de la persona. Vaya sorpresa que me di cuando me enteré que el conocido sombrero panameño tiene sus raíces en Ecuador y este sombrero, es el típico y único del país. Un sombrero puede costar desde 20 a 1000 dólares según la complejidad de la confección y es que en hacerlos pueden pasarse muchos días, además de todo el proceso de la fibra, es todo un arte!

Después de tres días inolvidables, de haber conocido personas tan creativas y con manos tan brillantes, de haber pasado un almuerzo entre amigos que parecían que eran de toda la vida, cerraba este recorrido de tres provincias que tienen la magia de la tradición y cultura en ellas.

Guía del Viajero

¿Cómo llegar?

En avión:

  • Desde la Ciudad de Panamá se puede llegar a Chitré en avión, con vuelos internos que los realiza Air Panamá.

En bus:

En auto:

  • Se puede alquilar autos particulares al llegar a la ciudad de Panamá. Todas las empresas se encuentran en el mismo aeropuerto.
Tours locales:
  • Q-Tarras tours:
  • Ideal para hacer tours internos. Los encargados son especialistas en todo Panamá, sobre todo en estas regiones. ¡Los recomiendo sin duda alguna!
¿Dónde dormir?

Casa Lajagua: Un lugar excelente en Pedasí para disfrutar en familia o con amigos. La tranquilidad que se siente en este lugar es única. Te desconectas completamente del estrés. Antes de entrar a las habitaciones tienen una terraza común con hamacas y una piscina ideal para refrescarse. El desayuno está incluido.

Hotel Grand Azuero: Es un hotel estratégicamente ubicado a la entrada de la Ciudad de Chitré, es limpio, seguro y el personal es muy amable.

¿Dónde comer?

Panga: Tiene un restaurante acogedor, orgánico y con una gran variedad de platos exquisitos y frescos. Tienen una terraza increíble! Disfrutarás de comer frente al mar, una vista privilegiada sin lugar a dudas.

Smiley’s: Un restaurante pequeño pero completo, con una buena atención. Platos con buenos precios, ideal para cenar.

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By Mary Salas, 12 Diciembre, 2016 <p>¡Hola! Soy Mary, la que viaja, toma las fotos y escribe este blog. Aquí relato mis experiencias personales, doy muchos tips para viajar barato y uno de mis objetivos es contagiarte las ganas de viajar.</p>
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¡Hola! Soy Mary, la chica detrás de este blog que comenzó en el 2013. Soy arquitecta de interiores, fotógrafa y escritora. ¡Bienvenido a mis viajes!
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